
Esta no es la primera vez que la humanidad enfrenta una epidemia viral o de cualquier otro patógeno. A finales de la Primera Guerra Mundial, en 1918, un virus de influenza cobró la vida de casi 50 millones de personas en el mundo.
Si bien esta guerra produjo una gran cantidad de muertes; se estima que la epidemia de influenza fue responsable de 20 a 40 millones de muertos en menos de un año, dos a cuatro veces más que el total de las muertes en cuatro años de guerra. Se calcula que un quinto de la población mundial fue infectada y que 2 a 3% de los infectados murieron.
A diferencia de otras epidemias, la pandemia de influenza de 1918-19, fue letal no sólo en ancianos y personas debilitadas, sino que también en adultos sanos. La mayoría de las pérdidas humanas de las tropas americanas en Europa no fue debida al fuego enemigo, la mayoría (casi 80%) de estos jóvenes murió por efecto de la influenza (43.000 soldados).
La Asociación Médica Americana (AMA) reportó que un tercio de la muerte de médicos fue fruto de la infección. México, reportó 23.789 muertes, en una población que sumaba 3,6 millones para 1919.
Posteriormente vinieron más mutaciones del virus y surgieron otros brotes. En 1956 la llamada gripe asiática cobró la vida de 2 millones de personas y en 1968 la influenza Hong Kong provocó la muerte de un millón de seres humanos. Más recientemente el SARS que cobró la vida de más de 700 personas y la gripe aviar cerca de 200.
Posteriormente vinieron más mutaciones del virus y surgieron otros brotes. En 1956 la llamada gripe asiática cobró la vida de 2 millones de personas y en 1968 la influenza Hong Kong provocó la muerte de un millón de seres humanos. Más recientemente el SARS que cobró la vida de más de 700 personas y la gripe aviar cerca de 200.
Pero no sólo el virus de influenza ha retado la resistencia del ser humano, también lo han hecho enfermedades como la tuberculosis y el VIH-SIDA. Cada una de estas nuevas epidemias motivó que científicos en todo el mundo y la industria farmacéutica desplegaran recursos técnicos y financieros para enfrentarlas. Esta estrategia ha permitido contar con métodos para identificar de manera temprana y oportuna la presencia del virus de influenza humana. Ahora los científicos están enfocados en conocer la movilidad del virus y detectar los motivos por los cuales se ha transmitido en más de 2 países en diferentes regiones del mundo.
Los expertos saben que se transmite por contacto directo con personas contaminadas, sin embargo aún desconocen cómo ha logrado migrar de un país a otro, o si el virus detectado en Estados Unidos, en México y otros países es el mismo o se trata de diferentes variaciones. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que cada país cuente con su propia plataforma tecnológica para detectar a tiempo posibles mutaciones de virus, parásitos o bacterias y así evitar epidemias que puedan derivar en pandemias.
Distintos tipo de epidemias
1933: H1N1
1957: H2N2 (gripe asiática)
1968: H3N2 (gripe de Hong Kong)
1977: reaparición de H1N1 (gripe rusa)

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